Una directiva estaba frustrada por no tener tiempo para planificar el año siguiente. ¿Cuánto tiempo necesitaba? «Solo un día». Abrimos su calendario: no había ni un solo día entero libre. «¿Y dos medias jornadas?». Encontró dos mañanas, el 12 y el 19 de noviembre, y las reservó para planificación estratégica.

«Excelente», dije. «Ahora reservemos nuestra próxima sesión. Tiene libre la mañana del 12, así que fijémosla entonces». Sin dudarlo, empezó a apuntarla, y yo exclamé: «¡Noooooo!». Se quedó paralizada al darse cuenta de que estaba a punto de regalar el mismísimo tiempo que acababa de comprometerse a dedicarse a sí misma. Una revelación sobre la importancia de proteger los propios límites.

Conclusiones: fije límites claros para su propio desarrollo; honre los compromisos consigo misma igual que los que asume con los demás; y apóyese en la responsabilidad mutua para mantener sus prioridades.